Las gotas de la miel de tu néctar resbalan por mi piel,
se unen a las gotas de sudor ebrio de cansancio.
Las gotas de mis delirios convertidos en lágrimas,
claman en silencio por ti escurriéndose por las paredes.
Las gotas de la lluvia, mágica y amada lluvia,
repiquetean en el asfalto tantas veces recorrido.
Las gotas de amor depositas en ese cántaro que es
tu corazón, amenazan desbordarse y caer al piso.
Las gotas que escapan de una llave en mal estado,
me devuelven a la soledad, que es torrente desbocado
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